El origen: una búsqueda genuina
Crecer Verde nace de un sueño compartido.
El sueño de dos familias que, al encontrarse en Playa del Carmen, compartían una misma inquietud: ofrecer a sus hijos una educación con sentido, respetuosa y coherente con su desarrollo humano.
Una familia suiza y una familia mexicana comenzaron a cuestionarse aquello que muchas veces se da por hecho:
Desde esa pregunta comenzó todo.
Una mirada crítica, pero esperanzadora
Desde la experiencia en educación y el trabajo previo en proyectos con enfoque personalista y comunitario, surgió una certeza profunda:
El problema no eran los niños, sino un sistema que, aunque bien intencionado, tendía a homogeneizar, a estandarizar procesos y a desplazar la responsabilidad del aprendizaje hacia el adulto.
La escolarización tradicional, en muchos casos, dejaba poco espacio para que niñas y niños:
La creatividad, la espontaneidad y el deseo natural de aprender iban quedando en segundo plano.
Fue entonces cuando nació la necesidad de crear algo distinto.
El nacimiento de Crecer Verde (2015)
Crecer Verde surge en 2015 como un espacio alternativo de acompañamiento educativo.
No como una escuela, sino como una comunidad de aprendizaje.
En un inicio, acompañaba a familias que habían decidido educar fuera del sistema escolar tradicional, especialmente en procesos de desarrollo lógico, matemático y de pensamiento crítico.
Pronto, el proyecto fue creciendo de manera orgánica, sostenido por una idea central:
El aprendizaje cobra sentido cuando se vive en comunidad.
No se trataba solo de aprender contenidos, sino de aprender a vivir con otros, a colaborar, a expresarse, a descubrir el valor de lo que se aprende cuando se pone al servicio.
Comunidad, experiencia y referentes
Entre 2015 y 2018, Crecer Verde se consolidó como un espacio comunitario donde niñas y niños se encontraban para compartir experiencias reales de aprendizaje.
Se integraron profesionales apasionados por su hacer. Antropólogos, artistas, músicos, educadores, talleristas y facilitadores que se convertían en referentes vivos para los niños.
Había talleres de historia, danza, arte, proyectos creativos y experiencias interdisciplinarias.
La comunidad se reunía varias veces por semana y comenzaba a tomar forma una manera distinta de aprender: más viva, más humana, más conectada con la realidad.
El encuentro con la Cultura Ágil (2018)
A partir de la necesidad de acompañar procesos más continuos y profundos, surge la búsqueda de un modelo que permitiera sostener un espacio educativo cotidiano sin caer en la lógica escolar tradicional.
Es entonces cuando Crecer Verde entra en contacto con la Cultura Ágil y los Centros de Aprendizaje Ágil, a través de la red y del acompañamiento de Rubén Darío Alvarado.
Este encuentro marcó un antes y un después.
La cultura ágil permitió integrar:
En 2018, Crecer Verde abre formalmente su primer espacio como comunidad educativa basada en la cultura ágil, dirigida a niñas, niños y jóvenes.
2020: La pandemia y el fortalecimiento del vínculo
La llegada de la pandemia representó un desafío profundo.
El cierre de espacios físicos obligó a reinventar la forma de acompañar, pero también abrió una oportunidad:
cuidarnos, sostenernos y acompañarnos emocionalmente en medio de la incertidumbre.
Durante este tiempo, Crecer Verde acompañó a niñas, niños, jóvenes y familias de manera virtual, generando espacios de encuentro, escucha y contención.
Más que nunca, la comunidad se volvió esencial.
No solo aprendían los niños: las familias también compartían, reflexionaban y crecían juntas.
2021 en adelante: consolidación y evolución
A partir de 2021, Crecer Verde retoma el espacio físico con mayor claridad pedagógica y una identidad fortalecida.
Se consolida un modelo propio que integra:
Hoy, Crecer Verde es una comunidad viva que acompaña a niñas, niños y jóvenes en su desarrollo integral, respetando sus tiempos, intereses y procesos, y formando personas capaces de:
Hoy, Crecer Verde
Más que una escuela, Crecer Verde es un espacio donde el aprendizaje se vive, se comparte y se construye en comunidad.
Un lugar donde educar no significa llenar de contenidos, sino acompañar procesos humanos reales, con respeto, conciencia y confianza en el potencial de cada niño, cada niña y cada joven.
©2025. CRECER VERDE. digitaldopamina.com